Este verano tuve la suerte de impartir un curso de iniciación a la fotografía en un lugar lleno de encanto para mi, Ceclavín. Jesús Manuel fue mi contacto y la persona que promovió este evento.

El curso incluía una práctica sobre fotografía nocturna siendo el lugar elegido la dehesa boyal del pueblo y concretamente los bujíos astronómicos, que son alojamientos rurales pertenecientes al Ayuntamiento y diseñados para la observación de las estrellas.

El espacio me encanto, uno de ellos sería mi alojamiento para esa noche calurosa de verano. Contemplar las estrellas con tanta claridad, escuchar el silencio de la noche en la dehesa y sentir la naturaleza fue magnífico. Los bujíos están perfectamente equipados, salón, cocina, dormitorio, baño… incluso con telescopios astronómicos. Cuando terminamos las prácticas y todo el mundo se marchó a dormir yo seguía contemplando las estrellas desde la puerta de mi bujío, al igual que antaño harían los pastores. Tanto fue mi disfrute que decidí dormir bajo las estrellas, no quería dejar de perderme ese espectáculo. La noche fue maravillosa, cada vez que abría los ojos contemplaba de nuevo el inmenso cielo estrellado, mi despertar fue natural y agradable, una sensación de paz y tranquilidad que recorrió mi cuerpo y mi mente.

Os invito a conocer este lugar, sencillo pero lleno de encanto, y disfrutar de las noches estrelladas de Ceclavín.

 

La Dehesa de Ceclavín (Jesús Manuel Montañes)

No somos pioneros en casi nada, e incluso probablemente no hayamos inventado el interés por el tiempo, o por las noches estrelladas.

Seguramente incluso en la gestión de determinados espacios hemos perdido esa conexión que nuestros mayores poseían sintiendo la “respiración” de varios espacios naturales, como la Dehesa en la que nos encontramos.

En este mismo entorno como en el resto de la Dehesa Boyal, se atendía a distintas variables y señales del tiempo para sembrar cebada, trigo, centeno e incluso garbanzos y habas.

Donde ahora nos podemos maravillar de la bóveda celeste, de acuerdo con inquietudes fotográficas y/o astronómicas, muchas generaciones sorteaban la Dehesa en “acciones” cada septiembre para luego sembrarla, aprovechar sus bellotas hasta en el “rebusco”, con alevosía y nocturnidad.

Y es que, si hablamos de nocturnidad, las palabras e incluso las fotografías se quedan cortas a la hora de definir la majestuosidad casi inquietante de estos cielos.

Cielos que no saben de humos de fábricas, de polución ni de contaminación lumínica. No hay nada que adultere lo que ves o fotografías. La bóveda celeste en todo su esplendor en una Dehesa de 1000Ha como escenario privilegiado.

El calendario anual por estos lares comenzaba a agitarse en mayo, con la siega de la cebada, a continuación, leguminosas y trigo. La operación era perfectamente organizada para no castigar de continuo los terrenos de la dehesa, rotando las zonas de cultivo.

Una vez terminada la siega, por San Juan se hacia el sorteo de “lotes”, lugares donde se iba a realizar la trilla, se sumaban así las existencias sembradas en la misma dehesa a las que se acarreaban desde otras partes del municipio para este menester.

Las noches de verano eran bajo estas mismas estrellas que ahora loamos, lugar de encuentro entorno a conversaciones moderadas por los más mayores, que contaban viejas hazañas bélicas, ansias reprimidas por emigrar y saltar el charco e incluso sucesos extraños. A la llegada del nuevo amanecer habrían de sentarse de nuevo en el trillo y aguantar los rigores climáticos de veranos en la era, a golpe de botijos, almuerzos y cenas traídos por mujeres, hijas, hijos, que serpenteaban por los caminos que llevaban hasta la Dehesa

Mucha fatiga, bajo veranos rigurosos, y mucho trabajo en inviernos lluviosos; ahora en cambio es un sitio que trata de abrirse paso como alojamiento original y diferente con grandes perspectivas gracias al cielo ceclavinero y a la cercanía a los riberos del Alagón, es, en suma, el contrasentido de la vida.

Ceclavín

Ceclavín es un municipio español de la provincia de Cáceres, Extremadura. Se encuentra al suroeste de la comarca natural de las Vegas del Alagón y destaca por ser el municipio con más ermitas de su comarca. Con 1897 habitantes en 2016, Ceclavín es el cuarto municipio más poblado de las Vegas del Alagón. (Fuente: Wikipedia)

El escudo de Ceclavín nos da información sobre hechos importantes que acontecieron en el pasado. Aparece el león, como muestra de su pertenencia al reino de León y a los dominios de la Orden de San Julián del Pereyro. Un racimo de uvas, ya que el terreno favorece este cultivo, teniendo en el pasado tanta importancia los caldos locales, que incluso llegaron hasta Carlos I en su retiro en Yuste. El rollo o picota, símbolo de la adquisición del estatus de Villa, el 25 de septiembre de 1.537 y, por último, un lienzo de muralla, levantado por los ceclavineros a causa de la sublevación portuguesa en 1.647.

El nombre de Ceclavín deriva, según una de las dos corrientes de opinión abiertas, de una sencilla corrupción del latín “Cella-Vini”, “bodega de vino”, así lo identifican la mayoría de sus habitantes y algunos historiadores. La otra corriente apuesta por el origen árabe del pueblo, relacionando su nombre con “Siglabiyín”, “campamento de esclavos”, pues una tribu de esclavos musulmanes se destacó hacia el sur de Coria con el fin de colonizar la zona existente entre Coria y Alcántara.

En cualquier caso, el municipio fue fundado ex novo en 1.184, siglo XII, año en que es donado a Coria como Cámara Episcopal, y en 1.257, siglo XIII, año en que queda establecido como Encomienda de la Orden de Alcántara. Fuente: Ayuntamiento de Ceclavín